Visitas

domingo, 7 de febrero de 2016

ESTE ADIÓS ME TOCO EL ALMA

Este adiós me toco el alma, y no pensé en los recuerdos, ni en los planes del futuro, pensé en los quebrantos de mi alma; respire profundo, intente pasar saliva con el nudo a diestra me levante de la silla donde permanecí inmóvil más de veinte minutos y me dirigí a la parte trasera de la casa.
 No pude musitar palabra al cielo aunque fue lo que intente salió una lagrima tras otra sin poderlas detener, que me pasaba siempre fuerte, sonriente y sagaz ¿acaso algo me dolía? Y si, era el corazón. Lo sentía roto  en mil pedazos, aun así lo sentía latir fuerte y temeroso de que iba a pasar; sentí las inmensas ganas de gritar al cielo, o bueno al Dios al que todos acudimos cuando la vemos gris, cuando la enfermedad asecha, o frecuentemente cuando nos han lastimado el corazón.

Me senté en ese "murito" corto de la terminación del corredor, reñí con mi doncella interior y seque mis lágrimas para examinar la situación sin que recordarla se hiciera más dolorosa; acaso me enorme, será por ello que tal noticia me había hundido tanto sintiéndome la víctima de una mala comedia dramática. Encendí un cigarrillo y observe unas manos temblorosas, producto de un furor intenso en mi interior; recapitule la situación y me di cuenta no solo que me había enamorado, sino que había sido la antagonista de una historia de amor de largos años en la que llegue inoportunamente sin saberlo y hoy me enteraba de tan vil acto cometido por el protagonista de esta repetitiva historia de amor.

Este adiós me toco el alma, porque mientras la dignidad y el orgullo prime sobre mi alma, no habrá amor grande que pueda revertir tan dura decisión; decidí alejarme y no de todos sino de él, causante de lágrimas sinceras, reprimidas y profundas que jamás había sentido brotar en mi ser, y acaso no sería más dura la experiencia si me cuestionara y terminara culpándome por tan dura situación.

Y bueno, los para siempre no son eternos y esa historia no es nueva de contar, pero este adiós me toco el alma y en el corazón habrá una huella que jamas se borrara; vendrán amores buenos, y otros tanto querrán jugar, pero la vida te previene, los amores te enseñan, y Dios siempre te escuchara en los despechos una y otra vez…
Escrito con el corazón roto, el alma en pena y el infortunio en la puerta. 

PAOLA GRANJA 


No hay comentarios:

Publicar un comentario