ESTE ADIÓS ME TOCO EL ALMA
Este
adiós me toco el alma, y no pensé en los recuerdos, ni en los planes del
futuro, pensé en los quebrantos de mi alma; respire profundo, intente pasar
saliva con el nudo a diestra me levante de la silla donde permanecí inmóvil más
de veinte minutos y me dirigí a la parte trasera de la casa.
No pude musitar palabra al cielo aunque fue lo
que intente salió una lagrima tras otra sin poderlas detener, que me pasaba
siempre fuerte, sonriente y sagaz ¿acaso algo me dolía? Y si, era el corazón. Lo
sentía roto en mil pedazos, aun así lo sentía
latir fuerte y temeroso de que iba a pasar; sentí las inmensas ganas de gritar
al cielo, o bueno al Dios al que todos acudimos cuando la vemos gris, cuando la
enfermedad asecha, o frecuentemente cuando nos han lastimado el corazón.
Me senté
en ese "murito" corto de la terminación del corredor, reñí con mi doncella
interior y seque mis lágrimas para examinar la situación sin que recordarla se
hiciera más dolorosa; acaso me enorme, será por ello que tal noticia me había hundido
tanto sintiéndome la víctima de una mala comedia dramática. Encendí un
cigarrillo y observe unas manos temblorosas, producto de un furor intenso en mi
interior; recapitule la situación y me di cuenta no solo que me había enamorado,
sino que había sido la antagonista de una historia de amor de largos años en la
que llegue inoportunamente sin saberlo y hoy me enteraba de tan vil acto
cometido por el protagonista de esta repetitiva historia de amor.
Este
adiós me toco el alma, porque mientras la dignidad y el orgullo prime sobre mi
alma, no habrá amor grande que pueda revertir tan dura decisión; decidí
alejarme y no de todos sino de él, causante de lágrimas sinceras, reprimidas y
profundas que jamás había sentido brotar en mi ser, y acaso no sería más dura
la experiencia si me cuestionara y terminara culpándome por tan dura situación.
Y bueno,
los para siempre no son eternos y esa historia no es nueva de contar, pero este
adiós me toco el alma y en el corazón habrá una huella que jamas se borrara; vendrán
amores buenos, y otros tanto querrán jugar, pero la vida te previene, los
amores te enseñan, y Dios siempre te escuchara en los despechos una y otra vez…
Escrito
con el corazón roto, el alma en pena y el infortunio en la puerta.
PAOLA GRANJA
PAOLA GRANJA

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