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martes, 24 de marzo de 2015

LA ULTIMA MIRADA FRÍA…


Me perdí en ella como se consume una cucharada de azúcar en el café, me perdí en ella como las aves revoloteando en el parque central en busca de comer, me perdí en ella como los esquimales escalando montañas aún más altas, me perdí en ella como solo se puede uno perder en unos ojos color miel; y si me perdí en esa mirada fina y cristalina que hablaba sin musitar palabra, pero expresaba más que discurso preparado.

No comprendí aquella expresión que hizo esa mirada después de un beso descortés que llego sin preaviso, y suspiraba el enamoramiento a flor de piel; como se puede resistir una boca a estar a unos centímetros de aquellos ojos tenues y vivaces, ardientes y eternales, fogosos y calmantes, sencillos pero expresivos. No tuvo la razón una excusa para lo acontecido, esa expresión fue fría y no tuvo otra más hacia mí.

Y aunque pensé que habría más expresiones de aquella mirada; después de aquel lujurioso beso que no pretendía más que expresar mis sentimientos, me despertó la realidad de fuerte golpe a la cara con un encuentro fortuito que me hizo sentir más que nunca aquella mirada fría de la última vez.


Y si fue la última jamás volví a encontrar en aquellos ojos otra mirada cálida y cortes, jamás volví a verlos brillar como alguna vez y esa mirada en la que me perdía me sacudió con frialdad jamás descrita; fue la última fue fría.

Autora: Paola Granja.

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