LA
ULTIMA MIRADA FRÍA…
Me perdí
en ella como se consume una cucharada de azúcar en el café, me perdí en ella
como las aves revoloteando en el parque central en busca de comer, me perdí en ella
como los esquimales escalando montañas aún más altas, me perdí en ella como
solo se puede uno perder en unos ojos color miel; y si me perdí en esa mirada
fina y cristalina que hablaba sin musitar palabra, pero expresaba más que
discurso preparado.
No comprendí
aquella expresión que hizo esa mirada después de un beso descortés que llego
sin preaviso, y suspiraba el enamoramiento a flor de piel; como se puede
resistir una boca a estar a unos centímetros de aquellos ojos tenues y vivaces,
ardientes y eternales, fogosos y calmantes, sencillos pero expresivos. No tuvo
la razón una excusa para lo acontecido, esa expresión fue fría y no tuvo otra más
hacia mí.
Y aunque
pensé que habría más expresiones de aquella mirada; después de aquel lujurioso
beso que no pretendía más que expresar mis sentimientos, me despertó la
realidad de fuerte golpe a la cara con un encuentro fortuito que me hizo sentir
más que nunca aquella mirada fría de la última vez.
Y si
fue la última jamás volví a encontrar en aquellos ojos otra mirada cálida y cortes,
jamás volví a verlos brillar como alguna vez y esa mirada en la que me perdía
me sacudió con frialdad jamás descrita; fue la última fue fría.
Autora: Paola Granja.

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