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domingo, 19 de junio de 2016



Que si no juegas ahora conmigo,
cuando tu quieras hacerlo ya habrè crecido.
Que la armonìa entre tù y mamà
me darà seguridad ante la vida y
harà de mì un triunfador o un frustrado.
Que de tu amor depende mi capacidad
de amar cuando sea adulto.
Que soy muy feliz cuando me llevas
dormido hasta mi cama.
Que lo que yo aprendo contigo
lo recordarè toda la vida.
Que si oramos juntos
aprendo a comunicarme con Dios.
Que el amor y respeto
que demuestres por nuestros semejantes
serà el amor y el respeto
que yo les tenga cuando sea adulto.
Que yo tambièn tengo intereses personales.
Que me gusta tomar parte en las decisiones familiares.
Y Que te necesito como mi mejor amigo!.


Autor: ANONIMO

domingo, 24 de abril de 2016

El NUEVO SONETO A ELENA

Cuando estés vieja, niña (Ronsard ya te lo dijo),
te acordarás de aquellos versos que yo decía.
Tendrás los senos tristes de amamantar tus hijos,
los últimos retoños de tu vida vacía...

Yo estaré tan lejano que tus manos de cera
ararán el recuerdo de mis ruinas desnudas.
Comprenderás que puede, nevar en primavera
y que en la primavera las nieves son más crudas.

Yo estaré tan lejano que el amor y la pena
que antes vacié en tu vida como un ánfora plena
estarán condenados a morir en mis manos...

Y será tarde porque se fue mi adolescencia,
tarde porque las flores una vez dan esencia
y porque aunque me llames yo estaré tan lejano...


             Autor: PABLO NERUDA

martes, 19 de abril de 2016

"Muéstrame un obrero con grandes sueños y en él encontrarás un hombre que puede cambiar la historia. Muéstrame un hombre sin sueños, y en él hallarás a un simple obrero".

"Considero más valiente al que conquista sus deseos que al que conquista a sus enemigos, ya que la victoria más dura es la victoria sobre uno mismo".

                                   Autor: Aristóteles 

EXTASIS
¡Gran noche!… ¡Tanta majestad me aterra
tanta sublimidad me cusa espanto!
Dios cobija el misterio de la tierra
con el misterio augusto de su manto.
Al son de aquella mística armonía
la inmensa tierra extático contemplo
como un cadáver, lívida, sombría,
bajo la santa bóveda del templo.
Esta sublime paz que me estremece
este silencio asombrador, profundo,
mas bien que una hora mundanal, parece
la víspera imponente de otro mundo.
Como una tregua entre la culpa inerme
y el rayo que se apronta a fulminarla,
cuando la pobre humanidad se duerme
Dios desciende en secreto a visitarla.
Autor: RAFAEL POMBO

viernes, 25 de marzo de 2016

JAMÁS SERA LO MISMO

Porque en cada paso que di, rece por él y por mí. Para que nuestro camino no se cruzara; mi alma sería feliz y su vida sería pagana.
Las cicatrices jamás sanarían porque ya marcadas quedaron, pero al recordar los ocasos me sentí en la gloria, ya no estaría cerca y su imagen no me haría mal. Los recuerdos nocturnos no me afligirían más y el contacto intermitente ya era historia del pasado; ahora, ahora realmente yo podría ser feliz.
Y el, él y su vida pagana con más excesos carnales y terrenales que de costumbre se hundiría poco a poco en el mundo de los placeres, los amigos del licor, las mujeres del interés, los vicios de la perdición y por mi estaba bien; jamás desee su mal, ni un camino turbio para  su vida pero rece por él y por mí para que cada quien encontrara su propia salida.


Quizá al final nos encontremos nuevamente, no sé si con hijos o pareja permanente pero la próxima vez mi corazón no se acelerara al verle, no me irradiaran los ojos al oír su voz, no se estremecerá mi cuerpo al tacto, ni mi boca deseara probar sus labios después de tanto tiempo, porque con el tiempo e sanado y ya para mi hace parte del pasado, no sabré que sentimiento albergue su corazón si es que lo tiene, o las sensaciones que pueda sentir pero muy seguramente su camino y el mío ya no serán como los amores de ayer… 

Autora: Paola Granja
                    NOCTURNO
Tengo esta noche las manos negras, el corazón sudado
como después de luchar hasta el olvido con los ciempiés del humo.
Todo ha quedado allá, las botellas, el barco,
no sé si me querían, y si esperaban verme.
En el diario tirado sobre la cama dice encuentros diplomáticos,
una sangría exploratoria lo batió alegremente en cuatro sets.
Un bosque altísimo rodea esta casa en el centro de la ciudad,
yo sé, siento que un ciego está muriéndose en las cercanías.
Mi mujer sube y baja una pequeña escalera
como un capitán de navío que desconfía de las estrellas.
Hay una taza de leche, papeles, las once de la noche.
Afuera parece como si multitudes de caballos se acercaran
a la ventana que tengo a mi espalda.

(esto de los caballos me recuerda a cierto relato)


Autor: 

Julio Cortázar